cannes.Leonera, del director argentino Pablo Trapero, recibió ayer una más que positiva acogida en el Festival de Cannes, con críticas elogiosas para el conjunto, pero en especial para la protagonista, Martina Gusman. Igualmente recibido fue un original documental animado sobre la matanza de los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila en 1982.
La segunda jornada de la competición oficial comenzó con la cinta de Trapero, una sólida, dura y a la vez tierna historia de una mujer, Julia, que es encarcelada. Pero, sobre todo, de su relación con el hijo que nace estando en prisión. Trapero explicó que lo que realmente ha querido contar es una "historia de amor", la de Julia y su hijo Tomás. Y para el papel de la joven madre eligió a su esposa en la vida real, Martina Gusman, que con su segunda interpretación para la gran pantalla ha seducido a Cannes y ha sido comparada con la italiana Ana Magnani.
Gusman explicó que su personaje ha sido "transformador, muy intenso, muy solitario, que descubre a través de la maternidad otras facetas en ella que la transforman en una leona", uno de los significados del título del filme. Además del trabajo de Gusman, destaca la magnífica labor de todo el elenco, con Eli Medeiros o el brasileño Rodrigo Santoro.
También se habló mucho del documental animado Waltz with Bashir, sobre el papel de Israel en la matanza de palestinos en Sabra y Chatila (Líbano), dirigido por Ari Folman y basado en sus propios recuerdos. Un prodigio de técnica y de originalidad, al mezclar dos formatos tan aparentemente opuestos como el del documental y el del cine animado. El director señaló que su filme "no es político", sino "la historia personal de unos soldados", de sus "recuerdos, sueños y alucinaciones".
La película cuenta, con testimonios en su mayoría reales, los remordimientos de esos soldados israelíes sobre lo que describe como un papel pasivo en la matanza perpetrada en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, donde más de un millar de civiles, en su mayoría mujeres y niños, murieron a manos de falangistas cristianos. Folman insistió en que la responsabilidad directa de la matanza fue únicamente de estos y que Israel pecó de pasividad. |