Bilbao. En ocho años, la Iglesia ha perdido en Bizkaia a un tercio de los contribuyentes que colaboraban a su mantenimiento a través de su declaración de la renta. Si en 1999 algo más de un 30% de vizcainos que ponía la cruz en su declaración en la casilla correspondiente a la Iglesia católica, el año pasado ese porcentaje ni siquiera llegaba al 20%.
Maite salía ayer de hacer su declaración de la renta de las oficinas de Hacienda en Bilbao. "A pagar, y un poco bastante. Este año no he controlado bien las retenciones...", admitía, un tanto contrariada. Esta portugaluja afirmaba que "nunca" ha optado por la institución religiosa a la hora de elegir su asignación tributaria. "Me parece mejor que se destine a asociaciones que ayudan a la gente", defendía. "Me imagino que todo dependerá de la implicación que tengas con la Iglesia. Quizá si fuera más practicante elegiría esa casilla". Maite se mostraba convencida de que debería ser la propia Iglesia quien se autofinanciara. "¿No había antes curas obreros? ¿Y no hay monjas que dan clase o trabajan en hospitales?", planteaba.
El año pasado, un total de 110.881 personas decidieron optar por el sostenimiento económico de la Iglesia católica a la hora de destinar el 07% de su declaración, frente a los 163.782 que marcaron una cruz en la casilla de otros fines sociales y los 50.990 que eligieron ambas. Junto a ellos, también hay un aplastante total de 230.505 -de un total de 556.158 contribuyentes- que no especifican la opción, por lo que ese dinero se considera destinado a fines de interés social -que no social- y por tanto se integra como el resto de los ingresos de los Presupuestos Generales del Estado.
A lo largo de los últimos años, cada vez son más los contribuyentes vizcainos que realizan la misma opción que Maite. Mientras que los contribuyentes que apoyan la financiación de la Iglesia han ido descendiendo progresivamente, los que prefieren que el 0,7% de su declaración se destine a otros fines sociales ha ido en aumento, duplicándose en los últimos años al pasar de 88.356 a 163.782.
Entre las razones para explicar este descenso destaca un reflejo de la propia situación que vive actualmente la Iglesia, con un número cada vez más reducido de practicantes. Además, Koldo Rodríguez, de Kristau Sarea, destaca que "cada vez más cristianos preferimos dar el dinero a nuestra iglesia local, porque es más transparente: sabemos cuánto es y para qué se usa".
Un 10% de la financiación En cualquier caso, en Bizkaia la asignación tributaria no supone, ni mucho menos, la vía de financiación más importante. De hecho, se sitúa en torno al 10%, mientras que las aportaciones directas que realizan los fieles que representan más de la mitad del dinero que dispone la diócesis y suponen su principal pilar financiero. Y éstas, a pesar del efecto euro que sufrió también la institución, se mantienen estables en los últimos años.
Las subvenciones y ayudas oficiales de la Diputación y los ayuntamientos, sobre todo para el mantenimiento de bienes declarados monumentales, y los resultados de patrimonio -como ventas y alquileres de pisos, lonjas o terrenos, rendimientos de la cartera de valores...- son otras de las vías de financiación.
Por otra parte, los gastos de mantenimiento, obras e inversiones, junto a los de personal, suponen el destino principal del presupuesto de la Diócesis de Bilbao. Sin embargo, el capítulo más importante de gastos es el destinado a las ayudas para los más necesitados y el Tercer Mundo, que representa entorno a un tercio del presupuesto global, aunque sólo se canaliza. |