bangkok. Las agencias de ayuda humanitaria mantenían ayer la pelea por entregar directamente la ayuda a los damnificados por el ciclón Nargis en Birmania (Myanmar), donde la Junta Militar admite paulatinamente el incremento de número de víctimas mortales.
Sobre el terreno aparecen dos versiones sobre la situación, la oficial, en la que toda está bien y bajo control, y la que descubren cooperantes y personas que pasaron o residen en las zonas afectadas, donde destaca la destrucción y las malas condiciones de los supervivientes
Un doctor birmano aseguró a la revista disidente The Irrawaddy, que se edita en Tailandia, que cada día mueren al menos siete personas en los centros de acogida habilitados en la población de Laputta, en el delta del río Irrawaddy, que con Rangún son las dos regiones más afectadas por el Nargis.
El médico calculó que habrá unos 100.000 supervivientes en esa localidad y afirmó que las autoridades han confiscado medicamentos y equipos sanitarios proporcionados por la organización no gubernamental (ONG) Merlin.
Las autoridades afirman que han transportado a las zonas afectadas, particularmente el delta del Irrawaddy, 327,18 toneladas de artículos de primera necesidad y otros bienes que necesitan las víctimas. No obstante, la ONU ha elevado de casi 2 a 2,5 millones las personas en estado precario en el sur de Birmania, mientras que la Federación de la Cruz Roja Internacional prevé que la cifra de víctimas mortales rondará entre los 69.000 y los 128.000.
La televisión estatal informó ayer de 38.491 muertos, 1.403 heridos y 27.838 personas desaparecidas, la misma cantidad que actualizó el Gobierno la pasada noche.
Otra cuestión son los cooperantes extranjeros, que no consiguen los visados de entrada que solicitan a las embajadas birmanas.
La ONG World Visión, que tiene firmado un memorando de entendimiento con el Gobierno birmano y que cuenta con una plantilla de 585 personas en ese país, sólo cinco de ellas foráneas, pidió desde que se supo la catástrofe 21 visados y sólo le han concedido dos.
Garzón pide que se procese al Gobierno
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón pidió ayer a la Corte Penal Internacional que considere la omisión de ayuda humanitaria como crimen de lesa humanidad, haciendo así referencia a la situación que se vive en estos momentos en Myanmar (antigua Birmania), una zona que ha sido asolada por un ciclón y cuyas ayudas para la población "se están desviando a los cuarteles militares". Durante la pronunciación de un discurso bajo el título Derechos humanos, hoy, con motivo de la presentación en Sevilla de la Cátedra Unesco en Interculturalidad y Derechos Humanos de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), Garzón aseguró que en esta zona se ha producido un "clarísimo crimen contra la humanidad" que debería ser como tal dentro del Estatuto de la Corte Penal Internacional. Asimismo, consideró "inaplazable" que algún país enarbole esta iniciativa, que, según dijo, también podría ser auspiciada por la Organización de Naciones Unidas (ONU). "Estamos hablando de una cuestión de máxima gravedad a la que no se le está prestando la atención suficiente", añadió el magistrado. >e. p.