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Soldados libaneses patrullan por una calle de Beirut, donde el Ejército ha conseguido hacerse con el control de la ciudad tras cesar los enfrentamientos. Foto: efe |
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El Ejército libanés extiende su control y advierte de que reprimirá los disturbios
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Las Fuerzas Armadas es la única autoridad del país ya que el Parlamento está paralizado y el Gobierno desautorizado.
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Katy Seleme
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beirut. El Ejército libanés está imponiendo su control en todo el país, después de anunciar que reprimirá, incluso por la fuerza, cualquier presencia armada o disturbio en las calles.
Desde las 06.00 hora local columnas de transportes de tropas penetraron poco a poco en las áreas sensibles del Líbano, donde los cruentos combates de los últimos días han enfrentado a simpatizantes de la oposición y a partidarios del Gobierno, causando 62 muertos y más de 200 heridos.
El avance de las Fuerzas Armadas libanesas se hizo sin inconvenientes, y anunciaron que sus "unidades militares reprimirán cualquier infracción individual o colectiva conforme a la ley, incluso si eso implica recurrir a la fuerza". También instaron a todas las partes a "cooperar", ya que son "el garante de la seguridad".
Hasta ahora, el Ejército es la única autoridad en pie en el Líbano. La presidencia está vacante desde noviembre pasado, el Parlamento paralizado desde hace mas de 17 meses y el Gobierno es sólo reconocido por una parte de la población.
Pocas horas antes de que las Fuerzas Armadas asumiesen el control de la seguridad se registraron enfrentamientos en Trípoli, la principal ciudad del norte del país, después de los del lunes, en los que siete personas resultaron heridas, según fuentes policiales.
Los enfrentamientos de la pasada madrugada, con armas automáticas, lanzagranadas y morteros, duraron más de una hora.
Beirut y las regiones montañosas del sureste del Líbano como Chuf y Aley, escenarios también de cruentos combates, han recibido refuerzos militares, según medios locales.
En la capital libanesa, la vida poco a poco volvió a la normalidad y el tráfico vuelve a las principales avenidas, aunque siguen cerradas muchas calles así como el acceso al aeropuerto.
Casi todos los negocios abrieron sus puertas, pero estaban vacíos. Solo se apreció actividad en almacenes y supermercados, así como cafés que reciben a su clientela habitual, entre ellos muchos jóvenes, entre los que las discusiones vuelven una y otra vez a la situación actual en el país.
Una expresión de tensión se observa entre la gente que camina por las calles, algunas para hacer compras y otras para trasladarse a su trabajo, y en algunas partes persiste aun el olor de pólvora y de quemado.
Muchos beirutíes, cansados de estar en sus casas encerrados ya que no pueden trasladarse a su lugar de trabajo, decidieron ir a la playa, como decía Akram: "Necesito cambiar de ambiente. No soporto más estar encerrado, creo que me volveré loco".
Hariri no dialogará con Hizbulá
El líder de la mayoría parlamentaria libanesa, Saad Hariri, insistió ayer en una rueda de prensa que no dialogaran con Hizbulá "mientras apunta con sus armas a nuestras cabezas". Hizbulá "llama al diálogo y apunta con sus armas a nuestras cabezas. No iremos a ese diálogo aunque nos disparen", dijo Hariri en una rueda de prensa retransmitida por el canal de televisión Futuro, que retomó sus retransmisiones ayer a las 16.30 hora local, después de que fuera tomado por milicianos opositores el pasado viernes. El dirigente de la mayoría parlamentaria responsabilizó, asimismo, al islamista chií Hizbulá, líder de la oposición, de la "sangre inocente derramada durante los ataques" de los últimos días. Hariri subrayó que el diálogo tiene que centrarse en las armas y en el papel del Ejército e insistió en que la mayoría parlamentaria nunca se rendirá. Asimismo, acusó a Siria, Irán e Israel de apoyar y dar cobertura a los milicianos de Hizbulá durante los enfrentamientos, que han causado 62 muertos. Hariri, que insistió en que su grupo político Corriente de Futuro no tiene milicias, acusó también a Hizbulá (creado y financiado por Irán) de ser una "mafia". >efe |
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