BILBAO. El consejo de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) ha aprobado proponer al Gobierno español una subida de las tarifas de la luz del 11,3% en julio, una cifra por debajo de las estimaciones iniciales de fechas pasadas que contemplaban un 20%, en la reunión celebrada ayer. La subida supone pagar 4,5 euros más al mes para una factura media vasca que es del orden de los 40 euros mensuales -como los recibos del principal proveedor vasco de electricidad son bimensuales estaríamos hablando de una subida de unos 9 euros en cada recibo de 80 euros-.
La recomendación no es vinculante y será el Ejecutivo que encabeza José Luis Rodríguez Zapatero, con la opinión del ministro de Industria, Miguel Sebastián, el que tome la decisión definitiva sobre una subida que algunos califican como un globo sonda lanzado para ver el encaje que un alza de este calibre tiene en una sociedad muy sensibilizada con la alta inflación.
Globo sonda o no, la realidad es que existe un déficit de tarifa muy importante por la existencia de tarifas reguladas que no cubren los crecientes costes de generación derivados de un petróleo en la cota de los 120 dólares y que sólo este año puede ascender, según el cálculo del Ejecutivo, a unos 4.800 millones de euros.
División en la CNE En el transcurso de la reunión de la CNE votaron a favor seis vocales, entre ellos la presidenta, Maite Costa, y dos nombrados a propuesta del PP, José Sierra y Carmen Fernández Rozado. En contra lo han hecho otros dos nombrados a propuesta del PP, Fernando Marti y Javier Peón y uno a propuesta del PSOE, Luis Albentosa. Esta división muestra las diferencias de criterio existentes en su seno sobre la conveniencia de adaptar las tarifas a los costes reales con la mayor celeridad posible o seguir manteniendo el déficit de tarifa.
La CNE basa la subida en la necesidad de que los precios, -recuérdese que en el Estado español las tarifas domésticas están reguladas y no son libres como pretenden desde las compañías eléctricas en aras a la liberalización-, reflejen en mayor medida los costes reales de generación de electricidad para evitar el conocido como déficit de tarifa, que actualmente supera los 14.000 millones de euros, según fuentes de la patronal del sector Unesa.
La referida organización que agrupa a todas las compañías eléctricas que operan en el Estado español considera que la recomendación de la CNE "está en la senda positiva porque permitirá terminar progresivamente con el citado déficit de tarifa".
Informe no vinculante El informe de la CNE con la recomendación de una subida de la luz del 11,3% no es vinculante, por lo que el Gobierno español deberá decidir ahora si con esta metodología de cálculo propuesta, procede ya a autorizar este incremento a partir de julio. En todo caso, no hay que olvidar que la subida que se apruebe se sumaría al 3,3% que entró en vigor el pasado uno de enero.
El incremento se aleja del 20% del que se llegó a hablar el pasado viernes, cuando el secretario general de Energía afirmó que tomaría en "mucha consideración" la propuesta de subida de tarifas de la luz que elaborase la CNE, palabras matizadas a continuación por el ministro de Industria. |